Luvina_70 / Caos

Caos: desorden, ambivalencia, cruce de posibilidades, exploración de límites, fuerza vital, turbulencia, perturbación, ¿origen?, ¿armonía?, ¿hilos libres para trenzarlos en una forma organizada y definitiva? Una pieza de ajedrez encontrada al azar; las memorias en vorágine en busca de un tablero para urdir el sueño a la realidad, «transitando de puntillas esa cuerda dudosa de lo real a lo irreal»; alguien obsesionado por el desperdicio, el residuo, la basura, y elaborar de ahí lo verdadero por ilógico; otro más que descarta lo mundano, lo corpóreo para resguardar el oro que es más bien dejar de ser transitorio, banal, terreno.  

En este número, Luvina presenta en sus páginas creaciones donde se configura lo irracional como la pura imposibilidad, como la certeza de que esa irracionalidad designa un algo del que no puede perderse el misterio al cual quiere llegar el arte. Lo impenetrable, lo estelar, lo inconmensurable son los límites que el arte necesita transgredir —desde su materia bruta y ciega— y cuyo fin es el equilibrio y la armonía: la proporción.

Mundos literarios, pictóricos, cinematográficos, se despliegan en Luvina 70 como determinaciones que concretan su sistema de signos, pero con el ineludible sentido ignoto que las vuelve —una vez más— puntos inalcanzables. Realidades insondables que se escapan a un concepto, verdades que existen por irreales. Puntos de mediación —las obras aquí publicadas— entre los desequilibrios y las oscilaciones de la vida. Y gracias a su belleza logran reproducir la eterna bipolaridad entre el límite y lo ilimitado que las constituye. Una síntesis de esta condición del arte la leemos en Novalis: «Todo lo que es visible está trabado a lo invisible, lo audible a lo inaudible, lo sensible a lo no sensible. Puede que lo pensable a lo impensable».

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