Salvate de vos mismo / Osvaldo Sauma

Luvina 87-88 / Textos

Antes de que el Nirvana sea un punto equidistante en el infinito, salvate de vos mismo. De tu ego traicionero, de las drogas del exilio, de todos los chantajes de tu imaginación. Para que llegés sin sobrepeso a la barca de Caronte. Alejate de los suelos transitorios, de las barricadas de huesos, de los humedales… Seguir leyendo Salvate de vos mismo / Osvaldo Sauma

¿De dónde me sigo yendo // todaví­a? / Bruno Rí­os

Luvina 87-88 / Textos

¿De dónde me sigo yendo // todavía? Tres poemas migrantes en el Gran Desierto de Altar  / Bruno Ríos Jessica soñaba con los muertos / al cruzar / // cruzar con los cuerpos sobre // la casa // la casa del desierto de los cuerpos // el montículo apilado de cajas / plásticos / agua… Seguir leyendo ¿De dónde me sigo yendo // todaví­a? / Bruno Rí­os

Poema / Amado Peña

Luvina 87-88 / Textos

Ayer recordé una imagen pero no sé de quién era / Tengo dos lagos en la cara / a veces uno alimenta al otro / la sombra de un ave pasa / me di cuenta que era un periódico tendido en el aire / tantos miles de muertos, decía / muerte en las fronteras, decía… Seguir leyendo Poema / Amado Peña

El hombre que va y que viene / Edjanga Jones Ndjoli

Luvina 87-88 / Textos

El hombre que va y que viene, la mujer que va y que viene. ¡Mírale! Entre sus manos, azarosos gestos, jadeos, aire como alimento y pies como rodillos.       Ese hombre, esa mujer, ese niño mudo con cara de lápida, sombrío en su mirada y ha visto pasar tantas vidas que podrían cubrir el rastro… Seguir leyendo El hombre que va y que viene / Edjanga Jones Ndjoli

radio moscú / Gustavo Ogarrio

Luvina 87-88 / Textos

capital radio me gustaría llamarme capital radio o radio moscú para cruzar la noche en el submarino de esta música llave del paraíso que dura mientras llego a casa en medio de la lluvia o para bajar sin más por las piernas de revólver de cierta enemiga o simplemente prepararme para esa cena de honor… Seguir leyendo radio moscú / Gustavo Ogarrio

Escenas de las vidas de algunas escritoras / Markéta Hejkalová

Luvina 87-88 / Textos

1. Dubrovnik, 1933       Božena, una escritora checa, da un paso tentativo para salir a un espacioso patio de hotel. Las mujeres sentadas bajo las palmeras tienen puestos vestidos de verano finos y ligeros, tal como Božena.      En el programa de la Convención Internacional de Escritores, la tarde de escritoras próxima a empezar es el… Seguir leyendo Escenas de las vidas de algunas escritoras / Markéta Hejkalová

El gran escape / Alejandro Badillo

Luvina 87-88 / Textos

Un veinticuatro de junio decidí abandonar a mi esposa por primera vez. No llegué a esa decisión de una manera fortuita. Deliberé y deliberé en secreto, como si fuera el único participante de una conjura. Expuse mis razones y traté de encontrarles una grieta, invalidarlas de alguna forma. Me gusta pensar las cosas que hago,… Seguir leyendo El gran escape / Alejandro Badillo

Guí­a para que no se pierdan los perplejos / Valerio Magrelli

Luvina 87-88 / Textos

i Ésta es mi oración mañanera «deberíamos, sin embargo» Ch. Baudelaire Ésta es mi oración mañanera : controlo mi cc pero como contraseña cada vez encuentro tu fecha de nacimiento. Paso todo el día sin pensarte nunca, sin embargo no hay amanecer en que sufriendo tú no te me acerques, mientras realizo una transferencia bancaria,… Seguir leyendo Guí­a para que no se pierdan los perplejos / Valerio Magrelli

Arribada / Estela González

Luvina 87-88 / Textos

    —¿Nos echamos un clavadito?      Olíamos fuerte al despuntar el día. Habíamos trepado y bajado dunas. En la cima sonreímos ante la guirnalda de bahías de perla y obsidiana que se extendía más allá de lo que mis ojos podían distinguir.       Toda la noche noche vimos anidar tortugas. Los biólogos midieron, pesaron, monitorearon. Los estudiantes recogieron miles… Seguir leyendo Arribada / Estela González

Les belles manières / Ángel Ortuño

Luvina 87-88 / Textos

Repitan un momento la palabra «luz». ¿No les molesta el ruido asordinado, a cajas destempladas, como patear un perro que ya lleva unos días de muerto? Si te quieres comer a tu enemigo, recuerda, oh buen Fabio, que antes es preciso matarlo.