Guí­a para que no se pierdan los perplejos / Valerio Magrelli

i

Ésta es mi oración mañanera

«deberíamos, sin embargo»
Ch. Baudelaire

Ésta es mi oración mañanera :
controlo mi cc pero como contraseña
cada vez encuentro tu fecha
de nacimiento.
Paso todo el día sin pensarte nunca,
sin embargo no hay amanecer en que sufriendo
tú no te me acerques,
mientras realizo una transferencia bancaria,
como si fueras un Lázaro que saliera de su tumba.

Te levantas del sepulcro de la computadora
y me saludas para reprocharme
con la amargura, con el fastidio de los muertos
cuya semilla profunda la tenías ya dentro de ti
estando viva. ¿Qué quieren los muertos?
¿Qué queremos nosotros de los muertos, para llamarlos ,
con un torpe cinismo mnemotécnico?
Yo aprovecho tu recuerdo para ajustar las cuentas,
mientras tú regresas a mí, tu figura rígida,
para hacer las cuentas con mi tortura.

Guida allo smarrimento dei perplessi

i
Questa è la mia preghiera del mattino

«[…] nous devrions pourtant […]»
Ch. Baudelaire

Questa è la mia preghiera del mattino: / controllo il mio cc ma come password / ogni volta ritrovo la tua data / di nascita. / Passo l’intero
giorno senza pensarti mai, / eppure non c’è alba in cui dolente / tu non mi vieni incontro, / mentre effettuo un bonifico, / come un Lazzaro uscito dalla tomba. // Ti levi dal sepolcro del computer / e mi saluti per rimproverarmi / con l’amarezza, con quell’astio dei morti / di cui portavi in te il seme profondo / già viva. Che vogliono i morti? / Che vogliamo dai morti, per chiamarli, / con un turpe cinismo mnemotecnico? / Io sfrutto il tuo ricordo per sistemare i conti, / mentre tu torni a me, la tua figura dura, / per fare i conti con la mia tortura.

 

ii
Mamá 2: la venganza

Come tornai da la Madon-dell’-Orto […]
G. G. Belli

 

Aun queriendo olvidarte,
brota el relámpago de una sombra en la playa
y aparece tu imagen dentro de la mía,
que conduce tu imagen, cráneo escondido,
dentro de mí.

 

Cada quien lleva en su cabeza una cabeza de muerto,
pero no una cualquiera:
yo escondo la tuya
que vaya donde vaya, se adelanta.
Reproche y culpa —la matriz.

ii
Mamma 2: la vendetta

Come tornai da la Madon-dell’-Orto […]
G. G. Belli

Anche a volerti dimenticare, / ecco il baleno di un’ombra sulla spiaggia / e appare il tuo profilo dentro il mio, / che porta il tuo profilo, nascosto teschio, / dentro di me. // Ognuno porta in testa una testa di morto, / ma non una qualsiasi: / io nascondo la tua / che ovunque vada, avanza. / Rimprovero e colpa – matrice.

 

iii

¡Gerundio! Vivo actuando ,
soy mi propia Agenda.
Eso que Mandelshtám llamaba el verbo,
su verbo «a caballo » ,
ahora toma el autobús

y realiza tareas
burocráticas
(pero esto ya lo escribí).
Falta decir sólo qué tipo de fantoche
se ha vuelto.

iii
Gerundio! Io vivo agendo, / io sono la mia Agenda. / Quello che Mandel’stam chiamava il verbo, / il suo verbo «a cavallo», / adesso prende l’autobus // e sbriga le faccende / burocratiche / (ma questo l’ho già scritto). / Resta da dire che razza di pupazzo / sia diventato.

 

iv
Después de un control en la clínica médica de Zeichen

Valentino va a terapia del lenguaje…
Pero ¿a qué distancia te queda el lenguaje?
ese lenguaje que dominar podías
y del que perdiste las llaves un día.

Pero el poeta de los lingüistas
sabe domar la voz: ¡que tú resistas!

Valentino ha perdido la voz…
Esa falta, ¿cuánto te choca?
Esa falta que tanto te hiere
y que ahora la boca te tuerce.

Pero de los médicos lingüistas el poeta
es el profeta, es el esteta, y el atleta.

iv
Dopo una visita in clinica a Zeichen
Valentino dal logopedista… / Il linguaggio da te quanto dista?, / quel linguaggio che padroneggiavi / e del quale hai perduto le chiavi. // Ma il poeta dei logopedisti / sa domare la voce: resisti! // Valentino ha perduto la voce… / La mancanza a che punto ti nuoce? / La mancanza che tanto ti scotta / e che adesso ti torce la bocca. // Ma dei logopedisti il poeta / è il profeta, l’esteta, l’atleta.

 

v
In memoriam

Entre los nombres de las víctimas de las Torres Gemelas
escritos en la base de la fuente-pozo
yo leo: «Pulgarcito » .
¿Qué es lo que haces , Pulgarcito, en este cementerio?
Ni pensar en migas de pan: ¡fuego y llamaradas!
¿Qué es lo que haces aquí ?, le pregunto ,
¿cómo has llegado ?
¿Es posible que tú te pierdas siempre ?
Tratas de volver, pero te pierdes.
Tú te pierdes. No sé,
te pierdes siempre.

 

v
In memoriam
Tra i nomi delle vittime delle Torri Gemelle / iscritti sulla base della fontana-pozzo / io leggo: «Pollicino». / Che ci fai, Pollicino, in questo cimitero? / Altro che le molliche: fuoco e fiamme! / Che ci fai qua?, gli chiedo, / come ci sei finito? / Possibile che tu ti perda sempre? / Cerchi di ritornare, ma ti perdi. / Tu ti perdi. Non so, / ti perdi sempre.

 

vi
La asquerosa Tierra de los Fuegos

La asquerosa Tierra de los Fuegos
se pudre bajo el cielo,
pero ya no es más la tierra
y todavía no es el infierno.

La bruja, ahora, no es más necesaria
cuidadosa mediadora de la muerte,
y Blancanieves puede recoger el veneno
directamente del árbol.

vi
La lurida Terra dei Fuochi
La lurida Terra dei Fuochi / marcisce sotto il cielo, / ma ormai non è più terra / e non è ancora inferno. // La strega, adesso, non occorre più / zelante mediatrice della morte, / e Biancaneve può cogliere il veleno / direttamente dall’albero.

 

vii
Sacerdotisas

Te he seguido, modela,
en los reclames, de todas las estaciones
V. Nabokov

Desfilan las sacerdotisas del lujo
E. Pagliarani

Hará cincuenta años que siempre, si estoy en el baño,
siempre las veo proceder majestuosas, altivas, enfadadas
conmigo que receloso las observo.
Caminan, caminan, ¿pero adónde van?
¿Adónde ?

Con esos trajecitos suyos
perennemente nuevos, tan costosos.
Y desfilan así desde hace medio siglo…
La madre, una hermana, luego la esposa y una hija,
y en el baño encuentro siempre la misma procesión.

¿Adónde lleva ? ¿adónde ?
esta loca,
filiforme Cruzada de Doncellas
que marchan altaneras
en largas, litúrgicas filas.

Tal vez buscan alguna Tierrasanta,
Petulantes, desnudas, desarmadas, armadas
sólo de trajecitos
para expugnar una de ellas remota
Jerusalén celeste.

 

vii
Sacerdotesse

                Ti ho seguita, modella,
                 sulle réclame, in tutte le stagioni
                                                 V. Nabokov

                  Sfilano le sacerdotesse del lusso
                                                 E. Pagliarani

Saranno cinquant’anni, e sempre, se sto in bagno, / sempre le vedo incedere, altere, corrucciate / contro di me che trepido le osservo. / Camminano, camminano, ma dove vanno? / Dove? // Con quei loro abitini / perennemente nuovi, costosissimi. / E sfilano così da mezzo secolo… / La madre, una sorella, poi la moglie e una figlia, / e trovo in bagno sempre la stessa processione. // Dove conduce? dove? / questa folle, / filiforme Crociata di Fanciulle / che marciano altezzose / in lunghe, liturgiche file? // Forse cercano qualche Terrasanta, / spavalde, nude, disarmate, armate / solo di vestitini / per espugnare una loro remota / Gerusalemme celeste.

 

 

viii
Gaviotas, entonces

La poesía y la cloaca,
dos problemas nunca separados
E. Montale

Hice mal en criticarlos tanto
y por eso se vengan.
Bajando de lo alto de sus crepúsculos
vienen a pacer delante de mis puertas.
Comen la basura
la única planta que crece en la ciudad,
en nuestra ciudad,
una trepadora que crece ya muerta

y ahora alimenta el pueblo
de los cielos.
Le tomaba el pelo al Kitsch:
ahora me encuentro a los zombis en la puerta.

 

viii
Gabbiani, dunque

La poesia e la fogna, due problemi mai disgiunti
E. Montale

Ho fatto male a dirne tanto male / e per questo si vendicano. / Scesi dall’alto dei loro tramonti / vengono a pascolare davanti al mio portone. // Mangiano l’immondizia / l’unica pianta che cresce in città, / nella nostra città, / un rampicante che cresce già morto // e adesso nutre il popolo / dei cieli. / Prendevo in giro il Kitsch: / mi ritrovo gli zombie sotto casa.

 

ix
Ego humus

Cada tanto me llama por teléfono mi amigo enfermo.
Debería decir más bien «un » amigo enfermo,
dado que no es el único.
Pero él es distinto de los demás,
él es «mi amigo enfermo » .
¿Desde cuándo lo conozco? No tengo idea .
Es un poeta, y hemos leído juntos.
¿Cuándo ? ¿Veinte años atrás ?
Digamos treinta… media vida.
Y él, mientras tanto, se enfermó
y empezó a llamarme, cada tanto.
Contesto siempre, donde sea.
Me quedo escuchándolo un buen rato;
me quedo escuchándome un buen rato.
Si él es un enfermo, ¿qué soy yo?
¿Por qué me busca ?
¿Para recordarme que yo también soy un enfermo ?
No tanto como tú, pero casi,
dulce sombra mía desfigurada.

ix
Ego humus

Ogni tanto mi telefona il mio amico malato. / Dovrei dire piuttosto «un» mio amico malato, / visto che non è il solo. / Ma lui è diverso dagli altri, / è «il mio amico malato». / Da quanto lo conosco? Non ne ho idea. / È un poeta, e abbiamo letto insieme. / Quando? Venti anni fa? / Facciamo pure trenta – mezza vita. / E lui, nel frattempo, ammalatosi, / ha cominciato a chiamarmi, ogni tanto. / Rispondo sempre, ovunque. / Resto a sentirlo a lungo; / resto a sentirmi a lungo. / Se lui è malato, io che cosa sono? / Perché mi cerchi? /Per ricordarmi che anch’io sono malato? / Non come te, ma quasi, / dolce mia ombra sfregiata.

 

x

Los horribles baños
de ciertos restaurantes provinciales,
¿qué tienen de especial ?

Limitan con la nada.
Los perros atrás ladran.
Me detengo y escucho.

Limitan con la nada.
Anónimo templete, apacible letrina
donde llego al límite de mí mismo.

x
I brutti gabinetti / di certi ristoranti di paese, / che hanno di speciale? // Confinano col niente. / I cani dietro abbaiano. / Mi fermo e ascolto. // Confinano col niente. / Anonimi sacrari, mite cesso / dove arrivo al confine di me stesso.

 

 

xi
Alrededor de las crueldades musicales

Y empieza de nuevo la misma tortura:
estar obligados a escuchar música.
Que te amarra el cerebro y te debates.
Pero nada, cuanto más te agitas, más te aprieta.

Te han apiolado sin remedio
todos estos vínculos miserables.
Instrumentos de cuerda tenían que llamarlos
pero mejor todavía de cincha, y de cincha de cuero,

que te fijan a una cama de contención sonora.
Tortura de la rueda musical,
donde te destrozan sin tregua

sin que puedas hacer nada más que padecer,
y oír, sufrir, protestar.
«¿Pero ustedes me están escuchando
Versión del italiano de Martha Canfield

 

xi
Intorno alle sevizie musicali
E ricomincia la solita tortura: / esser costretti ad ascoltare musica. / Ché ti lega il cervello e ti dibatti. / Ma niente, ché più smani, più ti stringe. // Sei bell’e incaprettato / da questi miserabili legami. / Giusto strumenti a corda, andavano chiamati / ma meglio ancora, a cinghia, e cinghia in cuoio, // che ti bloccano a un letto di contenzione sonora. / Tortura della ruota musicale, / dove sei dilaniato senza tregua // senza potere fare nulla se non patire, / e udire, subire, inveire. / «Ma mi state ascoltando?»

 

Postfacio
Magrelli, con su obra, nos ha acostumbrado a enfrentar el malestar de la presencia, la constante oscilación entre una capacidad de captar lo real lo más objetiva posible y la necesidad de recoger las escisiones, las manchas y toda la indeterminación de lo existente.
«El Hombre se diferencia del Animal por los accesos. Y son accesos de indeterminación », escribe Valéry; y esta lección, siempre presente en Magrelli, parece conducir, sobre todo en la fase más reciente de su poesía, a reconsiderar con más decisión las dimensiones «inapropiables » , las rajaduras que indican el umbral de transición entre yo y mundo, esa adherencia ausente que, sin embargo, asume perspectivas para una «apertura » distinta hacia el mundo mismo. Por eso aparecen las «duplicaciones » , las figuras del «doble » , que desde Disturbi del sistema binario (2006) han dirigido la investigación de Magrelli hacia una salida de ese ego que en cambio era central en los comienzos. La utilización de textos «ocasionales » parece actuar precisamente en función de un extrañamiento que busca confirmaciones en la otredad, en un nuevo diálogo con lo exterior. Una otredad siempre en el límite de la desaparición ; de ahí que los textos de Guía para la desorientación de los perplejos parecen concentrarse, siguiendo la huella barroca de los últimos libros, en lo efímero, en la dimensión «umbrátil » de un final alcanzado en la vida; un desplazamiento, un movimiento final en busca de una visual distinta.
Después del hombre, después de los últimos «accesos de indeterminación » , es necesario verificar en qué nos hemos transformado. Zombis que se levantan del «sepulcro de la computadora » y se comunican con los muertos sin la esperanza de una respuesta, una transmisión que no se realiza porque se apagó la ilusión (¿aún foscoliana?) de ideales que seguir.
La obsesión de la muerte «burocrática » del individuo, topos típico de Magrellli, regresa agregando otra pregunta: «Queda por decir qué tipo de muñeco se ha vuelto». Pero si se quiere comprender cómo la muerte se encuentra indisolublemente ligada a la vida, es necesario leer con atención el segundo texto de esta serie, «Mamá 2: la venganza » . Ya en el epígrafe se intuye la necesidad de recoger «la sombra » que se esconde dentro de los cuerpos, como si fuera una nueva sustancia. «El cementerio de la muerte » , uno de los Sonetos romanescos de Giuseppe Gioachino Belli, se cierra con este terceto de alguna manera desgarrador: «Por tanto, en el mundo, los buenos y los malos, / los locos, los brutos y los doctores / han estado muertos antes de estar vivos». Primero la muerte, luego la vida a la que hace eco en Magrelli el hecho de llevar dentro una «cabeza de muerto » que no es una simple calavera, sino la de la madre, o mejor dicho de la «matriz » , es decir, de una medida que determina etimológicamente nuestra existencia, enrollada sobre su fin, al punto de confundir, en efecto, origen y desaparición. La perfecta simbología barroca alude de todos modos a algo que parece surgir al margen del cuadro y funda una figura no totalmente definible: «una sombra » que vuelve posible la aparición y que, casi paradójicamente, ilumina la percepción.
No obstante, esta misma percepción, apenas iluminada, está pronta para volver a caer en la oscuridad, justamente cuando trata de manifestarse con el uso del lenguaje. Otra obsesión de Magrelli: la imposibilidad de una explicación lingüística del mundo empieza en el momento mismo en el que se trata de hablar, volviendo el objeto cada vez más huidizo (véase «Después de un control en la clínica médica de Zeichen » ).
Recaída en una desorientación que corre el riesgo de perderse y que se aferra a un signo que es de todos modos resistencia. Así en «La asquerosa Tierra de los Fuegos » la muerte actúa sin mediación, es el mismo territorio que se ofrece en su inédita carga dañina. La tierra es «matriz» del final, aun no siendo vehículo de una extinción definitiva. Por eso, de hecho, aparecen seres que «comen basura», esas «gaviotas, por tanto» que se nutren de una «trepadora que crece ya muerta». En este movimiento del final no sorprende la completa humillación que se impone al yo del poeta, parangonado a un amigo enfermo, cuya enfermedad se nos acerca no fríamente sino adhiriendo con una profundidad mayor, porque es matérica, una sombra que vuelve posible la pertenencia: «dulce sombra mía desfigurada» ( «Ego humus » ).
El libro se cierra con una pregunta que parece una invocación a ser escuchado, pero que igual expone (también aquí actúa un topos de la obra de Magrelli) una dificultad relacional. Si el asedio del acto de escuchar interrumpe esta pequeña Guía para la desorientación de los perplejos, es del juego lingüístico y de sus necesarias indecisiones que surge la esperanza de una transmisión y, spes contra spem, a pesar de que escuchar al otro pueda ser una «tortura » . Bienvenida sea, entonces, también la tortuga si ella puede hacer que continúe girando la «rueda musical, / donde te destrozan sin tregua» pero en presencia y proximidad de la recepción de un mensaje, de un verso, de un sonido:

«¿Pero ustedes me están escuchando ?»

Gianluca D’Andrea

 

      Se trata del primer verso de «Er cimitero de la Morte», uno de los Sonetos romanescos del poeta romano Giuseppe Gioachino Belli (1791-1863).

      Ósip Mandelshtám (transcrito en italiano Osip Mandel’štam) fue un poeta ruso de origen judío-polaco, nacido en 1891 y muerto en 1938, miembro de la corriente acmeísta, contraria al simbolismo. En uno de sus poemas dice que «el gerundio es un verbo que monta a caballo».

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