Luvina 51 / Textos
Hace más de cuarenta kilos quise ser torero. Mi vida dependía tanto de la técnica de la tauromaquia como del minucioso cuidado de mi cuerpo; es decir, había que saber cómo torear para burlar las embestidas de los toros tanto con la razón como con la agilidad de la cintura y de mis piernas. Pero… Seguir leyendo EL habitante DE MI CUERPO / Jorge F. Hernández