Luvina 93 / Textos
El segundo domingo de cada mes, el jardín se convertía en una especie de casa de espectáculos donde se exhibían todas las personas que, mediante una pequeña contribución, quisieran negociar al aire libre cualquier objeto, por más feo, inservible e inverosímil que fuese. Si los vendedores eran pocos, los compradores eran menos todavía. En la… Seguir leyendo Historia triste con final alegre / Teresa Veiga