Quémenla*

Diana Garza Islas

Santiago, Nuevo León, 1985. Su libro más reciente es El sol es verde si lo miras (Universidad Autónoma de Nuevo León, 2024).

Eso existe… Álamos. Eso existe… Gorriones.
Pero ¿son los gorriones serpientes?
¿Las mujeres son avispas?
¿Los huesos, cadenas?
Yo ¿soy el diablo yo?

SOMBRA. Es decir, el sonido es lo primero que entra al cuerpo.
Me refiero al halar de un trineo en la lluvia. 
El tiempo oscurece contra los pinos adultos. 
La madre te mira como si supieras lo que va a pasarte.  
Sólo escuchas al viento. Sólo sabes del viento.
¿Pero detrás de ti aún viene alguien?
¿Te vigila una casa?
Brilla el fuego como si en verdad ya fuera tuyo. 
Meditas sobre lo suave 
mientras te alimentas con una cuchara de madera. 
Acurrúcame contra la pared: la cal también es callada. 
No creas que te lo dirá. No creas que no te lo dirá. 
¡Deberían quemarlas! —se escucha desde afuera de esta casa. 
Pero casa se refiere a que eres una niña doblando 
una sábana blanca solamente. 
Pasos que se hunden entre copos suena a crepitar pues lo dices con palabras 
y ya sabes muy bien que eso es una cripta. 
Pero es mentira tu magia. Transforma más el mundo la fealdad 
que tu varita de nieve. 
Lápiz. Bebe leche con sangre, mamá, yo te cuidaré. 
Lápiz. Vomita mi sangre, mamá, yo te daré mi pecho. 
Lápiz. Muérdeme las manos, mamá, soy de madera y real. 
Estuve sola, pero ahora tengo un hacha. 
Das tu adiós en la cama, mamá, das tus ojos, tu lengua. 
Das el canto, el cansancio, mamá. Mi virginidad
sin cuchicheos. ¿Qué harás?
Limpiar el cuerpo de mi madre 
mientras ríe. Exprimir un trapo en la oscuridad. 
Hacer a un lado su medallita para ahorcarla. 

Mamá metió sus dedos en mí, luego los lamió. 
Desde ese día, ella murió para siempre. 

En el agua, se reflejaban los CUERNOS. 
Entonces, migramos a los charcos. 
Mirar las nubes y no encontrar nada ahí, por siglos. 
Llamar a esto paz. Pacer las cabras. 
Recordar un incendio, incluso el llanto. 
Mecer el cuerpo desnudo de una niña a la que llamo mi bebé.
Bajar la mirada ante el sonido del sol. ¿Qué más?
El tiempo de espera para comer la hierba. ¿Qué más?
La hierba que no sé usar para hacer encantamientos ni curar 
mi leche amarga. 
Me daba terror mi nombre, escuchar a alguien 
pronunciarlo. ¿Tu hombre dónde está? 
Dulce tacto del pelo animal y lo lácteo. 
Dulce orina sobre animales muertos
como un hechizo, lava tu cabeza. 
El cuerpo de la rata envenenó el mensaje.
La asfixia donde logré quemar 
mis estampitas de ti, bella amistad dorada, violándome.

Transformé el dolor en mi estilo, recé. Recé a mi madredios. Mi madrehuesos. 
Abrí los ojos sola ya, descansa en la realidad que he creado para mí. 

Mataron mi sustento
mi pelaje
mataron mi manada
animalitas 
que silenciosas acompañaban mis orgasmos, me ayudaban
en la clara secreción
de cada noche. 

Me mataron. 

Salió SANGRE, sí. 
Quise vengarme, sí
de mi pueblo, yo elegida, se lava la lección. 
Me llamaban lejana, porque estaba sola. 
Como las peces, peces ellas, las mataban con lejía 
y líquido en jabón.
Quise vengarme. Era tan sencillo como ir al bosque 
a pizcar fresas. 
Me llamaban bruja porque puedo ser un hongo. 
Antes, terapia de gusanos en mis dedos. 
Antes, ahogué a mi hija para darle una vida verdadera 
en el mundo de abajo. El infierno
es el agua, es la forma 
de la que no debimos nunca evolucionar. 
Después, el sonido de las burbujas. El bautizo en un pantano
en fundación. 
El líquido del cuerpo renacido. 
Rojo no bebible, pero debo. 
Alejarme del cuerpo que aún no nace. Bebo. 
Lo que al coágulo de vida dices poseer. 
Y todo el tiempo yo, respirando. Y todo el tiempo yo, las venas.
Aún sístole raquídeo o lo que el rayo proyecta
más allá del FUEGO, solamente. 

¿Pero qué pasa con las fotos de la luna?
Sopa de serpientes en mi cama. 

Mi madre que regresa, me ata al cuello. 
Mi madre que domina, me acelera. 

¿Pero cómo sé que soy una bruja si

████████████
si

████████████████████
si

fantaseas con tu padre felaciones (pero tu padre no existe)
si matarás a madre y te casarás con su sombra (pero tu madre eres tú misma)
ves 
que soy tu cuerpo quemado, soy tu cuerpo
tu cuerpo renovado

ves tu voz, el álbum 
de las manitas que borbotean

ves el álbum que devoras
como la suave carne cocida de bebé.

Una bruja es una bruja. 
Pero una caníbala también es omnisciente. 

Una clara película que cubre
el ojo antes que el monte 
incendie a lo lejos mi cuerpo 
mientras lo miran
todos mis yos

cada uno 

de mis yo misma incendiándose. 

La carne viva está cruda y cocida.
La carne muerta está encendida o duerme.

El fuego, el fuego es tu diadema:
coronaste.

Nunca. 
Estarás. 
Sola. 
ESCOBAS

Aterrarse, que viene de llenarse toda
la cara y el cuerpo de tierra.
Aterrarse que viene del sonido 
de la tierra en migajas cayendo en mi ataúd. 
Aterrarse que viene de jamás — poder morir
aterrada del deber — ser para siempre 
sólo tierra — 

la tierra en la que nos enterrarán
en este planeta, con vista al sol.

* Texto escrito en paralelo a Hagazussa de Lukas Feigelfeld (2017). El epígrafe es parte del monólogo interior de la protagonista de No estarás sola de Goran Stolevsky (2022).

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