Ciudad de México, 1973. Estos poemas pertenecen al libro La ternura de las aves cuando mueren, de próxima publicación.
DESCONOCIMIENTO DE RUTAS
1
Mi abuelo tenía cincuenta años cuando se convirtió en cadáver; yo tenía dos.
Un caballo desbocado lo tiró al piso y le pasó encima reventándole las vísceras, ahora que lo recuerdo —cincuenta años después— pienso que de ahí viene mi obsesión con la palabra (des)bocada (sin boca).
Reventamiento de vísceras, dolor de entraña destrozada.
Lo que quiero decir es que yo a los dos años me convertí en cadáver, pisoteado mi cuerpo por el mismo caballo que mató a mi abuelo.
UNIDAD DE CUIDADOS INTERMEDIOS
DÍA UNO
convocados por la sangre
amanecimos juntos
una mañana más
convocados por la sangre
sucumbimos
al dolor de siete días
convocados por la sangre
nos tocamos
—ansiedad de ciegos—
convocados por la sangre
nos parimos
—siete días con sus siete noches—
convocados por la sangre
nos cogimos
como si de matar a alguien se tratase
y nos dio tan poco pudor
que ni siquiera intentamos
escondernos el cadáver
llorando una alfombra de batas quirúrgicas
y pies descalzos
llorando bisturíes
dejando un rastro de llamas encendidas
un dolor central
[barajo las palabras / les doy un nuevo orden / y ni así]
*
quiero derrocar al cementerio
que me habita
tan sólo para regalarte
si no el paraíso
al menos
un terreno baldío
al que le puedas prender fuego