Luvina 58 / Luvina joven
Preparatoria 11 –¿Entonces mato a la araña? Mi madre asintió. Yo lo pensé un momento. Pobre arañita, merecía vivir otro poquito, tenía más telaraña que tejer, huevecillos que poner, gente a quien morder… –¡Auch!, la araña alcanzó a morderme. Pobre de mí, merecía vivir otro poquito más…