Extravíos

Luis Eduardo García

(Guadalajara, 1984). Uno de sus libros más recientes es Bádminton (Bonobos, 2020).

Recuerdo ese ritual: mi papá y yo descolgábamos el teléfono, dábamos clic a un icono en la pantalla de la computadora y comenzaba a salir del auricular un ruido como de robots autodestruyéndose. Después de unos segundos, si había suerte, colgábamos el teléfono y poníamos los pies en esa especie de País de las Maravillas virtual que se abría ante nosotros. Tres o cuatro horas de conexión nos alcanzaban —a duras penas— para descargar media docena de canciones, un par de juegos para nuestro emulador de Super Nintendo y leer varias monografías sobre animales salvajes (con fotografías que tardaban horrores en desplegarse por completo). Era hermoso. Se sentía un poco como haber descubierto una dimensión alterna. Puedo decir que a partir de la irrupción del internet en mi vida, a mediados de los noventa, jamás he vuelto a experimentar el aburrimiento.

Algunas cosas han cambiado (por ejemplo, mi papá y yo hacemos ahora nuestras búsquedas por separado, conectarse ya no implica secuestrar el teléfono y descargar la discografía completa de una banda no demora más de cinco minutos), pero internet sigue siendo para mí un paisaje inmenso y fascinante, una invitación para explorar y extraviarse.

Es precisamente en esas exploraciones, en esos desvíos y vagabundeos, que me he topado de pronto con sitios luminosos que han terminado convirtiéndose en mis refugios. La pequeña lista a continuación es una muestra de algunos de mis favoritos:

El herbario

En su juventud, Emily Dickinson confeccionó un herbario con las flores que recolectaba en los alrededores de Amherst. En siete años logró reunir y clasificar —con hermosa caligrafía— cuatrocientos veinticuatro especímenes. El cuaderno es guardado con celo por la Biblioteca Houghton de Harvard, que alberga manuscritos y libros raros. Afortunadamente se dieron a la tarea de digitalizarlo completo para que más gente pueda tener acceso a esa maravilla.

https://iiif.lib.harvard.edu/manifests/view/drs:4184689$1i

Memoria chilena

Imaginemos un proyecto cuyo objetivo sea conservar materiales imprescindibles para la memoria cultural de un país, poniendo a disposición de los lectores un vasto cuerpo de contenidos digitales descargables. Eso es Memoria Chilena. Este archivo invaluable, construido a partir de las colecciones patrimoniales de la Biblioteca Nacional de Chile, aloja —entre sus miles de fotos, cartas, mapas, artículos periodísticos, registros audiovisuales, etcétera— libros tan importantes para comprender la poesía hispanoamericana reciente como La ciudad, de Gonzalo Millán, y La bandera de Chile, de Elvira Hernández.

memoriachilena.gob.cl

Avibase

Avibase es una monstruosa base de datos con información de pájaros de todas partes del mundo. Alberga cerca de veintisiete millones de registros de más de diez mil especies de aves. Basta con escribir, por ejemplo, «pinzón mexicano» en su buscador, para que la página nos entregue datos taxonómicos, estado de conservación, fotografías y archivos de audio. Oro puro para ornitólogos y entusiastas.

https://avibase.bsc-eoc.org/avibase.jsp?lang=ES

The Pirate Bay

Desde hace dos décadas, The Pirate Bay ha sido la salvación de muchas de personas —entre las que me incluyo— que no siempre tienen los medios para alcanzar los contenidos digitales que anhelan. Música, películas, videojuegos, libros, cómics, hay de todo en sus aguas azulísimas.

https://thepiratebay.org/

Estrategias Oblicuas

En 1975, Brian Eno y Peter Schmidt desarrollaron un juego de cartas cuyo objetivo era salir de los bloqueos creativos utilizando el pensamiento lateral. Las ciento trece cartas contenían instrucciones tales como «Perderse en territorio inútil», «Eliminar los detalles y quedarse con la ambigüedad» o «Enfatizar los defectos». Hacerse con una de las ediciones originales del juego es sumamente complicado, pero ya hay páginas en las que basta con dar clic al botón del mouse para que una nueva tarjeta aparezca: «Llama a tu madre y pregúntale qué hacer».

http://stoney.sb.org/eno/oblique.html

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