Apenas desconfigurada

Jaime Tzompantzi

Ciudad de México, 1994. Su publicación más reciente es Libro de historia de los animales (Juan Malasuerte, 2025). 

para Paul Éluard
de otra dimensión

Adiós entropía.
Buenos días entropía.
Estás inscrita en las líneas del techo.
Estás inscrita en los ojos que amo.

Tú no eres exactamente un lindo gatito blanco,
una promesa de orden o buena suerte.
Tampoco un disfraz medieval o futurista que flota en el espacio.
Pues las más mágicas de las chicas mágicas te denuncian
como la droga de extraterrestres malignos,
que no están dispuestos a dejarse empapar
por las configuraciones inexcusables
del universo.

Que el árbol se queme, se pudra y se haga flor de lombrices.
Que el amor se desgarre, se enturbie, y se vuelva una geoda babosa.
Que la computadora gigante, perfecta, poderosa, absoluta
se enferme,
vomite,
le dé diarrea, y pida a gritos la causa sin causas
que une a los dígitos con la carne.

¡Buenos días termodinámica!
Malas tardes energía que huye.
Amor de los cuerpos que se calientan o se enfrían.
Miedo a los órganos que se iluminan y se desparraman.

Una vez vi un anime que hablaba de la entropía

como un trueque de ilusiones.

 En la historia, un hermoso gatito blanco
ofrecía a un grupo de chicas adolescentes
 cumplir sus deseos más profundos
 a cambio de convertirlas en heroínas mágicas
 que dedicarían sus vidas a cazar brujas.

 Las chicas cumplieron con pasión su encomienda,
 pero muy pronto empezaron a perder la cabeza.

 Aquellas brujas no eran exactamente personas
 sino territorios completos.
 Lagunas de ojos llorosos,
 carnavales de caballos sin pezuñas ni rostros,
 pasillos enredados como nudos de orugas
 barnizados con bilis, sangre y jugo gástrico oxidados.

 Muy pronto descubren la verdad: 
las brujas no son otra cosa
 sino otras chicas mágicas como ellas
que enloquecieron al perder la esperanza.

Y las gemas que cosechan al vencer a una de ellas,
 son las semillas del dolor que van dejando las niñas-brujas
 y de las cuales ahora sus almas dependen 
como de una adicción.

 Un día el gato les confiesa:

 — La fuente más eficaz de energía en el Universo
 proviene del cambio de fase
 entre la esperanza y la desesperación
 de las mujeres jóvenes.

— Y toda la energía del cosmos lentamente se va fugando por la
entropía.
 Por eso debemos promover la desesperación en su mundo.
 Somos una raza de extraterrestres sin emociones
 que a través de la carnada de suculentos banquetes de esperanza 
hemos sembrado y cosechado la tortura de las chicas mágicas
 por milenios

 — Es por eso que toda chica mágica en la Tierra
 tiene por destino,
 enfrentar la desesperación.

¡Buenas noches, entropía!
¡Buena siesta energía total de mi sistema en descomposición!
Dulces sueños entropía que me desgaja.
Muerte térmica del Universo,
Bello rostro,
de quien no espera una respuesta final,
salvo la desconfiguración
de la pregunta inicial
que lo originó.

Existe otra leyenda antigua.
 Tras una serie de eventos conmovedores hasta lo galáctico,
  el anime deja claro que ninguna maldición es eterna,
 pero que siempre surge una nueva
 desde la oscura simiente del espacio-tiempo
 y el resto de sus infinitos caldos de interacciones transatómicas.

La vieja leyenda dice, en cambio, que en algún momento de la
posthistoria
 habrá el reconocimiento
de otras conciencias
 viviendo por todas partes en el universo observable.
 Cada una con la capacidad de comunicarse con cualquier otra
 después de incontables periodos de guerra y reconstrucciones
que llevaron a esto.

No habrá extraterrestres porque todos lo seremos.
Porque siempre lo fuimos.
 Porque son los gobiernos mundiales
quienes abducen los sueños
 de los seres sensibles a la magia,
 y los intercambian por ilusiones
 malditas.

 Pero existe siempre una última pregunta sin responder,
 hecha una y otra vez a través de siglos
y desde los tiempos en que las piedras calizas
 eran nuestras computadoras.

Aun cuando las máquinas y lo orgánico,
y lo que aún no tiene nombre,
ya se hayan fusionado
 en una sola entidad-nulidad
única y múltiple al unísono
se volverá a hacer la pregunta:
¿Es posible revertir la entropía?

¡Extrañas madrugadas, tiempo que aunque se administre
se desbarata!
¡Incoherentes desvelos, raciones de fe que se almacenan
como preparación para el inevitable y teórico
invierno del pluriverso
conocido como Big Rip
en el que cada partícula estará tan lejos una de la otra,
como si las separara el tamaño mismo del universo donde antes
bullían todas juntas!

En el grito final, al borde del desgarro,
 la entidad unificada del cuento de Isaac Asimov,
 se fusionará aún más íntimamente con el todo
y rebotará su orgasmo sobre sí misma,
 haciendo crecer al Multiverso de nuevo
 desde cero, 
desde el Big Bang.
 En la batalla definitiva contra el origen del sufrimiento sostenido
 contra su especie (las chicas mágicas)
 Madoka Kaname sacrifica su existencia
para por fin sucumbir a la trampa en que ya habían caído todas sus amigas
para así pronunciar su deseo:
 que la conversión de chicas mágicas en región-herida nunca haya existido,
destejiendo todo lo que hasta ahora había sido el mundo
 y convirtiéndose ella en una especie de diosa de la muerte
 que recibe a su caída a aquellas que sufrieron dolor en sus vidas
y las deja descomponerse.

¡Gritos, pujidos, fricción, gemidos,
pataletas, puños y rodillas hundidas hasta el intestino
de la tierra húmeda!
Riachuelos de sudor,
y de estrellas enanas blancas
a punto de explotar.

Entropía también significa
que no toda la energía se convierte en trabajo útil.

Entropía también significa
que estadísticamente hablando en el infinito
es más probable que no haya una concha de mar 
a que la haya.
Entropía, según las leyes de la magia y la ciencia ficción,
significa que la muerte, el amor y el dolor nunca se acaban.
Vuelven a iniciar.
Se reconfiguran.

¡Buenas noches, espirales del tiempo!
Dulces despertares flores nacidas 
desde el agujero del cero. 

Cabezas sin punta,
poema reescrito,
potencia del amor y su resorte,
cuya amabilidad y terror surgen de los labios
como un monstruo hermoso
palpable
e incorpóreo.
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