Poemas / Sonia Scarabelli

    
     Conejas
    
     Ahora mi amiga y yo
     nos ponemos unos ojos nuevos para mirar la vida.
     Es emocionante como volvernos dos conejas
     que se sueltan a correr a campo traviesa.
     El amor como una carrera feliz a cielo abierto,
     entre pastos altos y jardines de hinojo.
    
     Monitos
    
     Cuánto crecimos desde entonces,
     como me dijo aquel poeta:
     cuánta prosperidad
     (contemplaba los campos de soja arrasadores).
     Éramos unos huesos sin futuro,
     unos monitos colgados de la noche,
     ¡cómo luchamos en la guerra del tiempo,
     cómo luchamos a brazo partido!
     Lástima no haber aprendido en la matanza,
     la enfermedad, la soledad, la muerte,
     lástima no haber aprendido casi nada
     de los monitos trepados a las ramas,
     los animales esos que le aullaban
     felices a la luna
     enamorados del  hermoso planeta.
     Aunque a veces tuviéramos
     un poco de miedo.

 

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