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Poemas / Michael Ayres PDF Imprimir E-Mail

Disolución en mercurio

Siempre es nuevo, e incluso nuestro aburrimiento es nuevo, aunque no lo vemos de ese modo.

Una cierta inquietud entre los átomos, una ráfaga de viento seco y tibio en el otoño, un crujir de hojas caídas a nuestros pies.

El esplendor de los mecanismos es sin duda impresionante, y aun así no alcanzamos a atisbar la escala, ni tampoco podemos verificar los detalles.

Nos damos media vuelta sin quererlo y, sin quererlo también, volvemos otra vez para echar una última mirada.

Puesto que una astilla del instante está enterrada en el corazón de todas las cosas, no vendremos de nuevo a este lugar.

Mapa, no del Perú
Llevas contigo el agua que necesitas | para ahogarte | Píldoras brillantes, barnizadas como el lomo de un escarabajo | El poder del sol en el siguiente | camino que tomes | Sin esperar | la explicación de la luna | Todas las mulas, a un tiempo | se recuestan y desparraman su carga | las montañas | se vacían, los | caminos polvorientos | devueltos a su | verdadera condición| como hilos de nuevo | cuelgan y | todo a su alrededor son cortes | a veces una promesa | una amenaza a veces

Tenía tanta soledad en sus ojos | No sabías lo que cargaba | Concentrarse en los siguientes | pasos necesarios | sin mirar atrás, hacia | los últimos pasos dados | ni hacia adentro donde | ningún paso | se forma todavía | Manejar de bajada la montaña | agotado el efecto de las drogas y las venas pidiendo todavía | Darse cuenta de repente | de que la soledad no le pertenecía a ella | sino a ti | El tren salió | hacia innumerables | días más | Guardaste tus huellas en un bolso | y era verano, te tendiste | sobre la hierba, y sobre ti | la luna se movió despacio con su carga de mareas

 

Bolsa de sombras
Agarra una de la bolsa llena de sombras | cárdigan, cadmio, un campo de amapolas rojas | todos los huesos están ahí para ser ordenados más tarde | y las hierbas cantan | Muy calmadas, las nubes, en la tumba resplandeciente del río | Devoramos nuestra comida, corremos a ver la película del verano | la lluvia nos reúne | Por la hendidura, los suaves sacos de los nombres dejan escapar | cacahuates, nueces de la india, papas | Lo llamamos muerte, ¿qué es?

Brueghel debería ponerse sus mejores zapatos para ti | prepararse bien, conocer el peso del cabello | poner al día su perspectiva | El arte llama a las pequeñas Troyas de los bostezos, de las bocas | Qué piensan los extraños | cuando miran por la ventana del tren | paisajes de altos álamos, setos, trigales | el sol fijo | avefría | Nunca sabremos, al montón de | lo que no sabemos | se añadirán estas cosas | el alcance de las semillas, el número de los días | lo que hace el río cuando deja de brillar

Versiones del inglés de Daniel Saldaña París

Dissolution by mercury
It is always new, and even our boredom is new, though we do not see it that way.
A certain unrest among the atoms, a gust of dry warm air in autumn, a scratching of fallen leaves at our feet.
The grandeur of the workings is certainly impressive, and yet we can’t quite grasp the scale, and neither can we verify the details.
We turn away reluctantly and, reluctantly, too, turn back to take one last look.
Because a splinter of the moment is buried at the heart of all things, we will not come to this place again.

Map, not of Peru
Carrying the water you need with you | for drowning | Bright pills, lacquered like a beetle’s back | The power of the sun in the next | path you take | Not waiting for | the moon’s explanation | At once, all the mules | lie down and | spill their burdens | the mountains | grow less busy, the | dusty roads | sent back to their | real status | as threads again | hang and | cutting is all around them | sometimes a promise | sometimes a threat

There was such solitude in her eyes | You didn’t know what she carried with her | Thinking outwards to the next | steps needed | not backwards to the | last steps taken | not inwards where | no steps | form, yet | Driving down a mountain track | the drugs worn out and the veins still asking | Suddenly realising | the loneliness didn’t belong to her | but to you | The train went off | into innumerable | other days | You tucked your footsteps in a bag | and it was summer, you lay down | on the grass, and over you | the moon moved slowly with its haul of tides

Bag of shadows
Pick out one from a bag full of shadows | cardigan, cadmium, a field of red poppies | all the bones are in place for a later arrangement | and the grasses sing | So calm, the clouds, in the shining grave of the river | We bolt our food, run for the summer blockbuster | the rain gathers us | Slit, the soft sacks of names, out slip | peanuts, cashews, potatoes | We call it death, what is it?

Breugel should put on his best shoes for you | prepare well, know the weight of the hair | brush up on his perspective | Art calls out the tiny Troys of yawns, of mouths | What are the strangers thinking | as they gaze from train windows | landscapes of tall poplars, hedgerows, wheat | still sun | lapwing | We’ll never know, to the heap of | what we do not know | we’ll add these things | the reach of the seeds, the number of the days | what the river does when it stops shining


 
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