Es relevante el nexo que existe entre México y Perú, ambos con un pasado indígena glorioso. Ambos pertenecientes a una franja continental mestiza, colmada de la riqueza vertiginosa que es producto del entrecruzamiento de razas prehispánicas, europeas y africanas. La coherencia cultural nos identifica como latinoamericanos, y esos lenguajes que nos acercan se perciben en nuestras obras de arte.

Luvina ofrece a sus lectores un vasto panorama de la literatura peruana: raíces múltiples, tonalidades contrastantes, lugares misteriosos, personajes complejos. Textos que se despliegan a través de voces muy diversas, como la propia geografía inesperada e intrincada de este país inverosímil por extraordinario.

Forman este número piezas de autores de distintas regiones, con sus mitologías, paisajes, obsesiones, la memoria ancestral, los tabúes. Una literatura encarnada en la historia. Historias que brotan desde lo originario y cuyos protagonistas son con frecuencia las propias ciudades. Vengo de una ciudad donde jamás llueve, / donde el cielo es (como dicen) color-panza-de-burro / y el mar una invisible telaraña que enreda y confunde el horizonte. Así le cantaba Eduardo Chirinos a su Lima natal.

Cada escrito abre al lector las puertas de una historia íntima y, a la vez, la cosmovisión de una nación: luces de Perú. Esto significa un amplio trabajo hacia el interior del lenguaje y una comprensión rigurosa de ámbitos heterogéneos, abriendo de par en par los territotios de lo imaginario.

También mostramos la magia y luminosidad en los reflejos urbanos del trabajo plástico de Grimanesa Amorós, y la explosión de formas vitales en las imágenes de Issa Watanabe.

Por otra parte, publicamos un texto narrativo de Diamela Eltit, merecedora del Premio FIL  de Literaturas en Lenguas Romances 2021.

Finalmente, queremos expresar el profundo dolor por la temprana partida de nuestro querido amigo y colega, el admirado poeta Ángel Ortuño, a quien le dedicamos algunas páginas.

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Concurso Literario Luvina Joven

Páramo