Poema / Juan Santander

La sombra de las ramas en la arena forma una seca circunferencia en la garganta de los perros.

La lluvia y el barro bloquean los caminos como los dolores de cabeza que el otoño trae a los lugares sobrepoblados.

Una mordaza recorre las avenidas en círculo como pequeñas invasiones de aire marino.

Las escaleras conducen a la humedad de la madrugada y a los esqueletos de álamos que dividen las parcelas.

Las máquinas, los establos y las áreas de picnic se oxidan al sol, los buses pasan vacíos.

Los camiones son una cirugía a través de los caminos y la noche se alarga para que la piel de nuestros hombros ayude a enfriar el clima.

 

 

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