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-4 de la felicidad / Isaura Jaime PDF Imprimir E-Mail
CATEGORÍA: LUVINA JOVEN / ENSAYO

GANADORA


-4 de la felicidad / Isaura Michelle Jaime Rodríguez
    Preparatoria 11

 

Hablemos de un fenómeno, el tirano del alma, tan antiguo que caracteriza una gran parte de nuestra humanidad: la depresión. Este nos afecta de una manera brutal, a nosotros los jóvenes. Existiendo Ciento veintiún millones de antagonistas pueriles en el mundo atrapadas por esta enfermedad (Según un registro de la OMS).
       Se ha aparecido en mi vida de un modo peculiar, me lo he topado como aire seco en una tarde de otoño o invierno con frecuencia; con indulgencia me catalogo a mí misma como un imán andante que atrae enfermos, aquellos que desvalorizan la vida y tienen una esencia que transfiere energía pusilánime, dando como resultado conexión de ramas mentales. La depresión los maneja de una manera potente, insistente como tener un chicle que no se despega del zapato. Así lo caracterizan, el titiritero y yo me pregunto ¿Por qué?
      Queriendo responder esta pregunta es que decidí convertir la depresión como el personaje principal de esta obra, como si fuera parte omnisciente de nosotros mismos. Lo titulé como “el -4 de la felicidad” ya que el significado del número 4 simboliza la mente y conciencia cuadrada, el perfecto balance, estabilidad y orden.
      No hay que ponerle eufemismos a lo que realmente no sabemos cómo funciona, gracias a esto tenemos el nacimiento del susodicho -4  recitando su cualidad.
      El término de la depresión tuvo variadas interpretaciones a lo largo de la historia, alteraciones en la esencia, tergiversadas teorías, historias, mitos. No por mucho tiempo estuvo guardado como el misterio de la medicina mental. Temido por muchos. Aclarando que es meramente un estado subjetivo, si le encontráramos significado en un solo término diría que “extremo” lo encabeza.
      En los comienzos esta enfermedad fue llamada melancolía por el padre de la medicina: Hipócrates, quien propuso los 4 humores, mejor conocidos como los líquidos corporales. Según la teoría estos fluidos orgánicos están formados por sangre, flema, bilis amarilla y bilis negra (el desbalance de ésta creaba la melancolía);  gracias al análisis de una muestra de sangre pudo llegar a la conclusión de que el desequilibrio de estos humores originaba las enfermedades.
      Según la proporción de estos humores los individuos se clasificaban, a mayor cantidad surgía lo siguiente: flemáticos (equilibrados), bilis negra (melancólicos) bilis amarilla (violentos) sangre (emocionales). Wilhelm Griesinger, neurólogo psiquiatra alemán, utilizó por primera vez el término estado de depresión metal como sinónimo de melancolía.
      La depresión es una situación mental compleja de describir,  en sí misma es como el desequilibrio de la amígdala, la parte central del cerebro, la Abadía de las emociones y su procesamiento. Su aparición se encuentra  anclada en inesperados momentos; hoy en día sus presas más susceptibles, como anteriormente lo mencioné, somos nosotros, los jóvenes. Estoy consciente de la taxonomía de esta enfermedad, la depresión mayor se ve implícita por muchos factores y cualquier indicio de esta no se debe tomar a la ligera.
      Pero también es cierto que tal estado se ha vuelto una moda que se monta en la colectividad. Hay que tener bien en claro que la depresión es muy diferente a una tristeza normal -lo que cabe en la relatividad-, estamos hablando de un comportamiento anormal; una enfermedad que se genera por muchos factores y con ello la incógnita insaciable de cómo curarla o al menos, controlarla.
      Muchos mitos hay alrededor de ella (la depresión de nombre -4): Que es sinónimo de debilidad, que es fácil de tratar, que los conflictos y el origen son evidentes, que todas las personas que sufren del síndrome -4 se quieren suicidar, que el  -4  radica en solo problemas etc; pero el -4 no es más que una patología, una tristeza sin razón aparente, arraigada. Sí, tal vez originada por algún conflicto, pérdida, apego o desesperanza, ya bien sea consciente o inconsciente, la variabilidad puede ser muy grande. Me remito a decir que el -4 puede derivarse de un trauma, una presión, un estrés abrumador. Esto me pone a pensar ¿síndrome, síntoma, enfermedad, trastorno? ¿Qué es? ¿Acaso siempre debe haber una razón para todo?
      En los tiempos antiguos se hablaba de que quienes tenían los síntomas de este “TDM” (Trastorno depresivo mayor) eran influenciadas por algún demonio, tal vez un especie de espíritu oscuro que asechaba el alma. El teólogo y filósofo Santo Thomas de Aquino sostenía que la melancolía era provocada por demonios e influencias astrales, incluso por el pecado de la pereza. Otros mencionaban que era el desequilibrio de los 4 humores, influencias sin explicación. Pero, todos llegaban a lo mismo. La depresión es un tipo de sufrimiento.


      Sufrimiento.
      El sufrimiento es muy diferente al dolor. El dolor incapacita la visión, es circunstancial pero, el sufrimiento es profundo, sordo, implacable si se deja solo. En mi mente retumba la frase de Buda que dice:
      -“El dolor es inevitable pero el sufrimiento es opcional”
      El mundo es nuestra depresión, la sociedad es una herramienta  que se inclina al dolor, entramos en el espacio de las formas y los símbolos, el lenguaje, nuestro sufrimiento es algo que se crea dentro del alma, y si no viene de ahí no existe ni existirá. La creación de este es un símbolo social, navegando en presiones.
      Aun así el entendimiento de un joven segado por la muerte en vida es meramente limitada, la ayuda, en su medida tiene que ser parte de la comprensión del panorama… Pongámoslo de esta manera:
      Siempre hay un lado que elegir, así que yo propongo estos dos términos: Los sumisos y acechantes.
      Los sumisos: se nutren de la condenada miseria, hacen una carrera sin fin por su propia cabeza, un laberinto donde no colocan salidas, nubes negras que generan llovizna sin parar, aquí no hay elecciones. Narcisistas, que repelen cualquier gozo, con susurros caminantes se aterran, su oscuridad se expande, tanto que afecta a terceras personas.
      En cambio los acechantes son sirvientes de esta congregación, haciendo más grande el problema, aquel virus enfermizo que solo ataca a la mente, es como si fuera psíquica la bilis negra, quizá ellos la utilizan para atraer a más personas que los acompañen en la dura batalla que no saben resolver.
      El panorama está claro, la vida es una dualidad constante, la depresión no solo es causante de destrucción, siempre hay una solución, solo es cuestión de encontrar y dar valor a lo que realmente hace que la vida sea eso, un constante vivir.
      En el libro “Martes con mi viejo profesor de Mitch Albom” Morrie, el protagonista, le dice esto a Mitch cuando están conversando sobre la muerte:
      -Para aprender a vivir, hay que aprender a morir.-
      El significado que yo rescato de esta frase es trascendental, aprender a morir es darte cuenta y aceptar tu sentimiento, aceptar que estas en el hoyo y dejarlo ir, dejarte ir es poder decir “Lo que tengo es depresión, lo acepto y lo dejo, sigo, entonces ¿Qué hare para cambiar ese estado de putrefacción propia?... Aprende a vivir, aprender a darle el sentido a las pequeñeces, pensar que la carencia da el valor real a las cosas.
      Refugiarse con ayuda de enmascarados soldados que auxilian y salvan con su arma, su espada de metal llamada terapia. Son capaces de encerrar a la depresión  en una esfera de cristal, ya no te puede acompañar más. Ese sentimiento puede palparse a distancia de vez en cuando, saludándolo pero, dejándolo fluir, dejándolo atrás, como una memoria de los días lluviosos, un  olor a tierra mojada y una sonrisa al saber que no te mojas más, que alguien detiene contigo la sombrilla. Compañía y soporte son la mejor medicina.
      A veces con recuerdos vagos de escritores, músicos, artistas, incluso escondidos espíritus empedernidos, sacamos lo mejor del hoyo negro, el jugo de la inhibición, para crear ese mundo prometido y naturalmente, los sumisos y acechantes hacen un pacto al suprimir sus oídos a la voz tormentosa que se aprecia cada vez más silenciosa.
      De nombre de todos los esclavos, engendros del tirano -4 doy gracias por crear una comunidad que ha salido o al menos ha sobrevivido, sin miedo. La conciencia de saber que hay más cosas, la realidad es una construcción social, es más fácil de controlar de lo que se cree. Espero que pronto y con esto pueda hacer llegar el mensaje, hacer más grande la comunidad de sobrevivientes.
      No vagues solo por laberintos que no puedes comprender.


      Además ¿Quién dice que la luna no puede ser tu sol?

 
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