Ahualulco de Mercado, Jalisco, 1966. Este poema se incluirá en Del protagonismo de la polilla en las revoluciones de papel, libro de próxima aparición (Molinos de Vientos de la Universidad Autónoma Metropolitana).
Para José Luis Martínez S.
(A las afueras de Talpa, 1982)
Ni arriero fui ni me topé con arrieros.
Con el diablo sí sin pensarlo fáusticamente en letras góticas,
incluso, sin buscarlo en un cruce de caminos
a la espera del paso de la carroza fúnebre
con los restos de Miguel Páramo y sus lloronas de centavo,
o sacudiendo el granado de Orfeo, en el plenilunio azul
(esa bañera de brujas)
ideal para pulir mis huesos.
Pero cuando llegó a mis ojos (distraído que soy con el olfato)
su mano zurda agraviaba mi mente
y mis testículos,
anunciando su visita incógnita y repentina.
Encarnando una cerda
(con su obligada piara de lechones) me guiñaría un ojo
a las afueras de un pueblo santísimo,
seduciéndome con la felicidad del oro, el insomnio carnal,
la sabiduría omnisciente de un reloj de arena
y otras tantas florituras trovadas por liróforos malditos.
Il della luce piú bella me dijo sin decirme:
«¡Aleppe! ¡Aleppe!
¿Rechazas mis lugares comunes? ¿Y si te ofrezco la verdad del amor? ¿O quieres montarme y galopar (por supuesto, en un abrir y cerrar de ojos)
las praderas vítreas de Saturno?
¡Bah!, pierdo mi sangre si te escrituro (con Judas y Bruto de testigos)
las minas de cianuro del rey Salomón.»
Dijo esto último y escupiendo las mondas de un nabo,
se levantó en dos patas desapareciendo veloz el rabo,
las tetas porcinas mudaron en botones de plata,
la piel rosácea se hizo bruna chata fue la trompa y bigotuda,
. de las orejas brotó un sombrero
de las pezuñas un par de botines.
A imagen suya replicó la prole entera (su docena de cerditos)
trajeada a la fina estampa de un charro mariachero
y con trovas de lluvia y de viento
(temperadas por el timbre de un trueno bermejo)
partimos Belcebú y su tropa de cantina en palenque
de sótanos de tortura a casas de placer
del mundo de aquí a la noche de allá
tras los pasos de sangre
de mi alma perdida.