Certezas para celebrar

Francisco Magaña

Paraíso, Tabasco, 1961. Su libro más reciente es La espesa tierra amarga de los muertos (Mano Santa, 2025).

A Jorge Esquinca

Lo único que sé,
pasados ya muchos años,
es que hubo un libro
que me enseñó el insomnio
y que la amistad
—convertida ahora en rostros,
en voces que se desvanecen—
me salvó de una forma tan clara
como la transparencia, Dios, la transparencia
que escribiera Juan Ramón Jiménez.
Lo único que sé,
es que fui rescatado del naufragio
por una estilográfica retráctil
—resina, verde inglés, punto fino—
y por un ex indumentis del Papa bueno,
y por la Sheaffer que fue de don Isidro Filigrana
y por la que fue de don Fernando Fernández
y por el crucifijo de madera que don Carlos Pellicer
trajo de su última visita a Tierra Santa…
¿Cómo no celebrar estos milagros?
¿Cómo no renacer con esta forma de oración?
Comparte este texto: