Ciudad de México, 1981. Su libro más reciente es Retratos con Federico (Punto de Vista, 2023).
La Asamblea Nacional de Senegal aprobó, en marzo de 2026, una ley que aumenta las penas contra los homosexuales que osen practicar su sexualidad en ese país de mayoría musulmana, pues esta fue una de las propuestas de campaña del primer ministro, Ousmane Sonko. La ley subió las penas que antes, por otra ley de 1966, eran de uno a cinco años, y ahora pasaron de cinco y hasta diez años de cárcel, así como multas estratosféricas. Pero esta nueva ley, que fue aprobada casi por unanimidad, va más allá: como en Rusia, también criminaliza «la propaganda gay», es decir, la promoción o financiamiento de cualquier actividad o tema relacionado con las poblaciones LGBTQ+.
Cuando empezó a circular la noticia, me acordé de una espléndida novela que yo había leído apenas el año pasado, Hombres puros, del joven escritor senegalés Mohamed Mbougar Sarr (Dakar, 1990), también autor de la novela ganadora del premio Goncourt en 2021, La más recóndita memoria de los hombres (Anagrama, 2022). Aunque en España se publicó primero La más recóndita…, en realidad, Mbougar Sarr publicó originalmente Hombres puros antes, en 2018. El reconocimiento de la ganadora hizo entonces que se tradujera y publicara la que ahora me interesa recomendar fervientemente; esperemos que eso también haga que se conozcan sus otras dos novelas anteriores.
Decía que la nueva ley me recordó la novela porque parecería que Mbougar Sarr se adelanta a este escenario y, en ese sentido, es una novela premonitoria de lo que vendrá con esa nueva ley. Todo lo desata un video que se hace viral y que llega al teléfono del narrador Ndéné, en el cual se ve cómo desentierran el cuerpo de un hombre de un panteón y lo arrastran por ser un góor-jigéen (homosexual), o para decirlo con las palabras de la sharia, por ser «impuro», tan impuro que no merece reposo eterno en ningún panteón. A esa persona desconocida, como a muchas otras de la diversidad sexual, una turbamulta le niega una vida pero también una tumba. En un video de la DW, la televisión alemana, en el que se informaba sobre la aprobación de la ley, una de las legisladoras argumentaba que la homosexualidad en Senegal no era parte de su historia ni de su cultura, cuando oí eso recordé que, en su novela, Mbougar Sarr lanza todo un alegato en contra de esa idea.
Digo que la novela de Mbougar Sarr se adelanta al escenario de la nueva ley porque Ndéné es profesor de literatura francesa en cuyo curso enseña la poesía de Rimbaud y Verlaine, así que un día por instrucciones superiores se le prohíbe seguir enseñando a esos dos autores… pero él se niega. Así como la censura ideológica llega hasta las aulas donde enseña Ndéné, cabe esperar que esa censura será mucho peor ahora. El mismo autor vive en París ya que en Dakar su vida correría peligro pues su actitud sería considerada «promoción de la homosexualidad»; o incluso esta novela la podrían considerar «apología» de este delito. Como la ley busca silenciar cualquier defensa o visibilidad, Hombres puros podría entrar en una de esas categorías, incluso la editorial que la publica en Dakar podría enfrentarse a problemas legales.
En cada círculo social la reacción al video es distinta: en la escuela, en la mezquita a la que va el padre de Ndéné, con sus amantes ocasionales, tan liberadas… Sin embargo, cuando Ndéné se encuentra con la madre del difunto, esta le insinúa que su hijo no era góor-jigéen, que todo fue un rumor de la gente que, como una bola de nieve, fue creciendo hasta que la horda fue al cementerio a profanar la tumba. Como en la película La caza (Thomas Vinterberg, 2014) el rumor es más fuerte que los hechos y la violencia llega a quien menos lo espera, hasta inculpar a un inocente. La mamá también padece las consecuencias del rumor y del estigma, porque la pobre mujer ahora es una apestada, una muerta en vida.
Hombres puros es una novela dura y cruel por la historia de ese ser anónimo inhumado, pero a la vez cuenta el empoderamiento de Ndéné, un personaje que empieza con dudas, incertidumbres y a quien el lector acompaña hasta que decide asumirse como uno de esos «hombres puros». En Occidente leímos estas historias hace unas cuantas décadas, se escribieron y publicaron muchas novelas en las que el personaje gay se encuentra y se asume, pero ahora empiezan a publicarse en otros lares, en sociedades en las que este proceso ha sido más lento, como las africanas y asiáticas, por ejemplo, pienso también en Ocean Vuong, cuya novela En la tierra somos fugazmente grandiosos (Anagrama, 2020), cuenta una historia de empoderamiento, de descubrirse diverso, de asumir una identidad ante la familia y el mundo. Son personajes, autores y sociedades que ahora buscan la libertad, aunque, como escribe Vuong, «la libertad, me han dicho, no es más que la distancia entre el cazador y su presa».
Mohamed Mbougar Sarr
Hombres puros
Traducción de Rubén Martín Giraldez
Anagrama
2025