Esta única manera de colgar los tenis. Poesía y legado de Luz Olivares en las letras jaliscienses

Sayuri Sánchez

Guadalajara, Jalisco, 1993. Su libro más reciente es Bas Jan Ader: retrato de un gusano blanco (Sindicato Sentimental, 2021).

Luz partió de este mundo a la edad en que lo hizo Sylvia Plath, una poeta que a las 2 nos fascinaba. En aquel entonces, yo estaba en la edad de los perros románticos, proclamándome poeta sin un objetivo tangible. Mientras tanto Luz, desde el primer momento en que la conocí me dejó claro que incluso en la poesía, aquel género poco confiable para la república de los griegos antiguos, tenía que haber compromiso, lealtad y sobre todo, una visión colectiva si se quería llegar a algún lado. 

En 30 años, Luz Olivares forjó un legado poético con el seguimiento del Taller Manuel Maples Arce en el Ex Convento del Carmen, plataforma vigente por más de 5 años y que, incluso, logró materializar una antología, Tierras de arce (2016), publicada por La Zonámbula Editorial. Durante este periodo, la voz de Luz empezó a cobrar fuerza con sus estudios en la Maestría de Letras de Jalisco, así como su constante colaboración con la Coordinación de Literatura de la Secretaría de Cultura del Estado de Jalisco. 

En pocas palabras, Luz hacía ver todo muy fácil, sin hacer alarde de sus estrategias e infinita paciencia para la gestión cultural. Luz creía tanto en las voces poéticas jóvenes como en la de sus maestros, lo cual la llevó a tener de invitados en su taller a poetas como Raúl Bañuelos, Ernesto Lumbreras y Xel-Ha López Méndez y a la vez, combinó voces ya consolidadas y emergentes en los tan queridos Miércoles literarios con la presencia de poetas como Xitlalitl Rodríguez Mendoza, Luis Eduardo García, Ernesto Garrigóz, Aref Palacios y quien esto escribe. La lista de amigos poéticos de Luz es larga, y de quien honramos su memoria, mucho más; Iliana Pérez Arce, Anja Aguilera, Miguel Reynoso (E.P.D.) Jorge Orendáin, Carmen Villoro, Luis Armenta Malpica, María Auxiliadora Álvarez, Silvia Eugenia Castillero, Luis Alberto Navarro, Gema Méndez, Melissa Niño, Paola Llamas Dinero, Jorge Esquinca, Lizzie Castro, Vanessa García Leyva, Ángel Ortuño (E.P.D.), Françoise Roy, Aleqz Garrigóz (E.P.D.), Fernando Carrera, en fin, todo un mapa sin división de talentos, destinado ahora a extenderse con la publicación de su obra, lo cual considero una justicia poética. 

Desde aquel funesto 2018, quedó pendiente que estos versos y ejercicios ensayísticos de Luz salieran al exterior. 7 años tuvieron que pasar para que este libro fuese posible bajo el nombre de Poesía reunida (2014-2018) por la editorial La Calle de Cervantes, bajo el cuidado de Iliana Hernández Arce. 7 años, un periodo de tiempo en el cual las mujeres escritoras nacionales han trabajado extenuantemente para colocarse en la escena literaria de una manera más equitativa y volverla un lugar donde el género no sea una condicionante para ser publicada en una editorial. Hoy, tu libro, querida Luz, se suma a tan poderosa causa, con una poética vísceral y confrontativa que transita lo íntimo y lo social con una voz lírica nutrida de posmodernismo y un bagaje de poéticas de América Latina del siglo xx que van desde lo estridentista y huidobriano hasta Gorostiza, Velarde, Parra y Peri Rossi, con quien alguna vez fantaseamos darle un Premio FIL. 

La poesía de Olivares ha superado la prueba del tiempo, especialmente con su poemario Granada (escrito entre 2013 y 2014) al recordarnos que los desaparecidos siguen aumentando, y donde recrea la versión de los cuerpos que las familias buscan a diario: 

pero tú, que lates, reza por este cadáver 
y mira al amanecer, a las aves de tierra 
que intentan comer mi cuerpo muerto, 
y cazar tu cuerpo vivo

Granada como esta fruta que amamos, como esta violencia que sigue vigente y en cualquier momento, sabemos, puede explotar(nos). Posterior a este poemario se encuentra Mala leche, una de sus propuestas más experimentales y polifónicas, con temas que involucran la concepción del amor, el fracaso y la pesadez del cotidiano, en un soliloquio existencial donde lo urbano es un animal hostil: 

Triste es no volver a casa sin atardecer, 
el cielo tiene cada hora su rostro bestial sobre la ciudad 
terminamos los días con una herida nueva, 
con un impacto en el ojo 
y un filoso insomnio clavado en él, 
terminamos el día con un silencio reventado en los oídos, 
no guardamos nada, no, 
[…]
necesitamos no salir de casa
pero eso es salvaje y triste 
y afuera es salvaje y triste. 

 

Finalmente, esta antología clausura con Tache (circa 2017-2018) la recopilación de una serie de ensayos poéticos o poemas ensayísticos, donde pervive un interés de hacer más tangible los componentes de un texto. Luz explora la tache como un cuerpo que no sólo representa el error, sino a nosotros mismos, nosotros compuestos de taches 

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XXXXXX
XXXXXX

A partir de este planteamiento, la lectura progresiva de estos textos nos invita a verbalizar nuestros errores para llegar a un entendimiento. Las últimas pláticas que tuve con Luz fueron sobre este proyecto, acompañado de la lectura extenuante del francés Georges Perec y alimentado por su eterna fascinación hacia la poesía del escritor mexicano Max Rojas que la llevó a escribir un brutal poema de largo aliento, que podríamos considerar una de sus últimas obras maestras: Seis pies (2018). 

Así, en la poética de Olivares, podemos distinguir cuatro temas centrales: la ironía, el error, la obsesión y la muerte. O la materialización de la muerte; mirar al cielo tú y yo y ver los tenis colgados mientras tú sonríes descalza. Despreocupada, como vives en la memoria de muchos. Y es que, detrás de esa sonrisa tan cálida, tan de Luz, persistió una sabiduría adelantada a su edad. De espíritu viejo, vaya. Y es que, el espíritu de una poeta puede rodearse de personas muy amadas y voltear a la soledad y la muerte al mismo tiempo, y esto Olivares lo supo patentar en su poema premonitorio Museo de la juventud

Alguien dijo alguna vez que moriría joven, 
alguien también me hizo reír 
pues no tendría que ahorrar para la vejez 

Amamos, como si todos los días estuviésemos a punto de perder. Sentimos nuestra materia volátil y en público, reímos, reímos bastante, porque sabemos que ese tiempo no se vuelve a repetir. Así es como habitó Luz Olivares esta tierra, y seguirá floreciendo en nuestro archivo afectivo con su obra literaria. 

Luz Olivares
Poesía reunida (2014-2018)
Calle de Cervantes
2025

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