3 números mágicos

Eduardo Padilla

Vancouver, Canadá, 1976. Su libro más reciente es Zwicky (Cinosargo, 2021).

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Mamá soy estúpido fue lo último que dijo Nietzsche. Decir mami o mutti con un solo diente, babeando y con el culo cagado, es casi lo mismo que decir Mamá soy estúpido. Así que lo último que dijo Nietzsche fue también lo primero. El tiempo es un círculo aplastado a martillazos, un óvalo amoratado, un huevo que rompes y te rompen todos los días, cuando el alba sale a matar. 

A veces los magos nos comparten su técnica. Stalin fue un mago matemático nacido en Gori. Su trayectoria no puede ser reducida a una frase que habla de cálculos forjados en el corazón de una caverna hecha de carne guanga, ojos de alcancía y un bigote que disimula una gran fisura o falla sísmica. No obstante la frase, cual demonio, lo sigue a todas partes. Y lo revela al tiempo que lo contiene, como un círculo mágico. «Un muerto es tragedia y un 1 000 000 es estadística». Stalin calcula que matar a 1 es accidente, a 1000 es libre empresa y a 1 000 000 es gran diseño. Ya que la gente pequeña apenas puede imaginar su propia muerte y rara vez la de otros, apenas sintiendo el martillo que rompe al huevo cuando hace vibrar la mesa, o hace sonar la mesa de al lado… no siendo capaz de imaginar sensiblemente otras mesas en otras casas y con penoso esfuerzo otras ciudades y sólo una fracción pequeña de un mundo no imaginable más allá de la palabra mundo y su foto de almanaque… más allá del dolor privado hay sólo abstracciones, formula el mago, y las abstracciones son utensilios en mi cocina. Hagamos rompope HOY, porque en un reloj aplastado, todos los puntos señalan el AHORA. Ahora nace Iósif, ahora lleva las cuentas y el martillo por el mango, ahora amanece con el culo cagado y un derrame cerebral que también se entiende con números: 210/120 de presión arterial y 16 sanguijuelas que no logran salvarlo. 

5/4

El número son las manos que hacen el truco… y la música es el escenario estampado de estrellas, dice el mago docente. El 4/4 es para la gente pequeña. La rueda circular… el corral… ¿me siguen? Usen el 4/4 sólo para dormir a sus animales y llevarlos tranquilos al rastro. El tiempo irregular, en cambio… el círculo bulboso, imperfecto… ese es para el placer privado de nosotros, los magos.

Suena Take Five de un lado y el tema de Halloween, del otro. El mago docente los mezcla. Es como batir rompope, dice el mago, somnífero. Se apagan las luces y en el escenario brillan las estrellas como si fueran cuchillos. Un banquete blando se abre al centro. Lenta y suave se abre la flor del sueño. Carne joven envuelta en seda se desnuda. La piel refleja el brillo de las estrellas. Las calles sedadas de un barrio circular se abren y extienden como alfombra cilíndrica que corre en pendiente. La belleza del ahora fluye con un suspiro, brilla el metal de los orgasmos y se mezcla con el metal de las galaxias. Ahora eres joven y te extiendes. Ahora se escucha un Mamá soy estúpido desde una ventana. Ahora llega el asesino. Baila en 5/4 como la abeja cuando aterriza en el pétalo. Su máscara es del color del alba. Extiende, cual pianola, sus números, su patrón de perforaciones en un rollo infinito, y sale a matar, rompiendo huevos contra las casas del vecindario.

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