Desde la antigüedad se ha discutido el problema de si las imágenes que guardamos en nuestra memoria son sólo ráfagas de un tiempo pasado que vuelve, como lo aseguró Bergson, a nuestra psique como reminiscencia unida a la percepción, o —como lo quería Sartre— que la imagen es una forma de conciencia y por tanto es trascendente y espontánea. O, a la luz del psicoanálisis, la propuesta de Jung de que todo pensamiento reposa sobre imágenes generales llamadas arquetipos.