Durante los meses en que trabajamos la edición de este número 100-101 de Luvina, editores y escritores nos unimos bajo una condición: la temporalidad. Nunca antes el tiempo nos había instado a concentrarnos de tal manera en el momento histórico que vive nuestro planeta. Un momento crítico, de confinamiento, del quiebre de un modelo político-económico que se desvanece. No obstante, el artista es quien puede imaginar y bosquejar el porvenir.