Nuevos mundos en piedras viejas / Mary Frances

Donde el sendero se vuelve camino,

las últimas hojas caídas
se enmarañan y quedan atrapadas
en rugosas curvas
de barro seco
y musgo.

En las paredes de antiguas casas,
el tiempo y el clima
pintan en la piedra
una suave pátina
con los colores de la tierra
y el aire.

En el camposanto,
el viento y la lluvia
arrasan las oraciones
y las fechas de las lápidas,
frotando con grano áspero
y grabando nuevas marcas.

En los puntos donde las cosas convergen,
en los huecos donde irrumpe la luz,
en las grietas donde abren los brotes,
en las junturas y los bordes de las cosas
—ésos son los lugares donde
pueden aparecer paisajes imaginarios.

Pequeños y fáciles de ocultar,
casi se pierden en los mapas
de piedra agrietados
—al principio sólo suciedad
y daño, líquenes y maleza.
Luego, lentamente,
el ojo cambia su enfoque
y comienzan a formarse
mundos diminutos.

Las olas rompen en una pared marítima,
un árbol de lilas domina
un valle de niebla,
las aves marinas rondan el océano
tempestuoso, un lago forestal
resplandece bajo el cielo
del amanecer.

Éstos son los pequeños tesoros
de cada calle, pequeños portales
a otros mundos.
Parecen el escenario para
sueños que hemos olvidado,
sueños que recordamos a medias,
sueños que aún no hemos soñado.

 

TRADUCCIÓN DEL INGLÉS DE VÍCTOR ORTIZ PARTIDA