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Composición vital
El compositor francés Erik Satie toma la primera persona del singular para contar su historia en el libro Objeto Satie, de María Negroni. «Yo, que soy artista de variétés, nací...», comienza, para, a partir de ahí, pergeñar una biografía poética llena de humor e ironía, en la que los textos se entrelazan con imágenes diversas: dibujos, fotografías, partituras y más. Los poemas en prosa van creando un ritmo gracias al cual la increíble vida de Satie se despliega ante los ojos y los oídos del lector: «Déjenme decirlo como lo hubiera dicho Poe: los sonidos son sepulcros animados. Uno ejerce, con ellos, ritos de resurrección, deambula por panteones, alza monumentos a ruinas venideras», afirma Satie/Negroni cerca del final.


l Objeto Satie, de María Negroni. Caja Negra, Buenos Aires, 2018.

Ilustración mutua
Desde que el artista Daniel Kent leyó La flama en el espejo, de Rubén Bonifaz Nuño, comenzó su labor creativa para, finalmente, presentar diez pinturas y veintiocho dibujos que acompañan cada momento del texto. En la primera pintura un hombre baja de la noche acompañado de bestias de todo tipo para alimentar con sangre a un monstruo que nacerá de la tierra. En la página siguiente se lee: «Busco entre vientos sembradíos, / como estirándome de noche, / raíz a los rostros que me miran / tras los espejos que mi rostro, / huyéndome siempre, reconstruyen». Imágenes y poemas se acompañan, creando una dinámica de ilustración mutua, legible y disfrutable.

l Rubén Bonifaz Nuño. La flama en el espejo. Una interpretación plástica de Daniel Kent. Rayuela / Secretaría de Cultura de Jalisco, Guadalajara, 2018.

Algoritmos y haikús
Si hay una amenaza en la presencia creciente de la inteligencia artificial en nuestras vidas, bien podría resumirse en el escalofrío que experimenta Charlie cuando su robot, Adán (una obra maestra de la ingeniería, que le costó una fortuna), empieza a componer haikús. Urdida con grandes dosis de humor negro y con el ánimo de extender una aguda crítica a nuestra condición humana (la inteligencia artificial no es cuestionable: el problema es la nuestra), esta novela muestra a McEwan en plena forma. En su historia, además, Inglaterra perdió la guerra de las Malvinas, Alan Turing llegó a una edad provecta y los Beatles... Bueno, para qué adelantar sorpresas. (Adán, por cierto, también quiere robarle la novia a Charlie).

l Máquinas como yo, de Ian McEwan. Anagrama, Barcelona, 2019.

Ni de aquí ni de allá
¿Qué otorga la pertenencia a un lugar? ¿El tiempo transcurrido ahí, la benevolencia (o la tolerancia) de quienes llegaron antes, la mera suerte? ¿La nacencia, exclusivamente? En todo caso, el hecho de que la pertenencia sea un bien permanentemente en disputa explica, quizás, el rumbo desaforado que lleva el mundo, y sugiere la imposibilidad de que nos aguarde un destino, como especie, que no sea el incesante recelo. Esta novela borda esa realidad al seguir los destinos de dos hombres tristes (uno está por perder su restaurante, a otro está por morírsele el perro), y, para los lectores habituados a soltar risotadas cada dos por tres en las novelas anteriores de Villalobos, será una experiencia de lectura algo desconcertante.

l La invasión del pueblo del espíritu, de Juan Pablo Villalobos.Anagrama, Barcelona, 2020.

Un tipo fascinante
Probablemente los mejores lectores de Juan José Arreola habrán llegado a saber de su tío: el cura renegado y metido a científico, que, según el escritor, se quedaba dormido al ir en bicicleta. La formidable curiosidad de Juan Nepote, uno de los mejores divulgadores de la ciencia que hay en México, se internó en el mundo habitado por ese personaje y regresó con una cantidad de hallazgos que, de tan prodigiosos, hacen pensar inmediatamente en las mejores imaginaciones del sobrino Arreola. Pero lo cierto es que el tío José María fue, por derecho propio, un personaje fascinante. Como este libro, que arreolianos y no arreolianos tendremos que agradecerle a Nepote.

l El otro Arreola. Juan José Arreola & su tío científico, de Juan Nepote. Fondo Editorial Estado de México, Toluca, 2020.

Crítica y canibalismo
Josu Landa elabora una crítica a la crítica cultural contemporánea. Su abordaje lo define como «un atisbo», con un fondo humanístico y filosófico; ahonda en el quehacer del crítico y propone que esta actividad debe abandonar el poder arbitrario y despótico para convertirse en una  hermenéutica que construya fuentes de verdad, apartándose de pasiones ideológicas y subjetivas. La columna vertebral de sus reflexiones es el fenómeno del canibalismo, desde la escala más básica hasta la simbólica a través de la crítica cultural, «oficio específico del caníbal exquisito». Y a partir de dialogar y enfrentar el trabajo de otros críticos, concluye que se debe repensar el sentido de la crítica frente al despliegue de la demasiado humana voluntad de crisis.

l Teoría del caníbal exquisito, de Josu Landa. La Jaula Abierta, México, 2019.


 
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