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A Trio of Handsome Gays Get Into a Wild Threesome / Marco Antonio Huerta PDF Imprimir E-Mail
a.
Pasar de la reunión hacia la cita. Corroborar la libertad en el hartazgo. Transitar del absoluto hacia la puerta que antes nunca.

Tocar.

 

b.
Un hombre no es un hombre sin más hombres. Se habla de la órbita entre semejantes. La atracción.

Un cuerpo no repele a otro sin la ruta de lo perfecto. La propia, también la mutua.

El camino es otro. Sesgado. El rumbo es una fiesta.

 

c.
Ir de lo común y lo ordinario a la mansión alucinógena. La propuesta es y será subir. Pues lo de abajo tan aburrido.

En el principio éramos menos.

 

a.
Conservar el interés a pesar de lo ya visto. Declararlo:
Esta noche eres mi príncipe.
Sin esperar respuesta a cambio, esto es.
b.
Pues la cristalería corre el riesgo de perderse en medio del afán litúrgico. La impaciencia o la repulsa que genera la incoherencia de los otros. Ese múltiplo del yo. La huida.

Corroborar: hostilidades incesantes.

c.
Es el cuerpo humano desnudo el que denota imperfecciones. También lo pulido del mármol. Así delata la intuición de Miguel Ángel.

Cuando el frío enciende: ahí las ganas de ocultarse.

 

a.
Se dijo algo sobre la subjetividad de las costumbres. Algo acerca de la conducta. Procederes. Singular motivo para la salida exitosa

de cualquier sitio.

 

b.
Pues salieron y en mi memoria el remanente de alguien más. Éramos más en el principio. Porque luego es la angustia de la calle en madrugadas solas.

Del interior sólo un reverso.

 

c.
¿Y qué si les digo que
tan sólo subí a la azotea
para ver mejor las estrellas?

 

a.
Yo no hablo de trayectos sin el rostro descubierto. Pero las actuales circunstancias prescriben la exposición de las facciones, las manos sobre el volante y una velocidad moderada. Y, desde luego, no beber al conducir.
b.
La propuesta fue de ninguno. La idea (así, en abstracto) era no ver llegar el fin. Tan sólo eso. ¿Qué tal si trasladamos la reunión a algo más íntimo? Un préstamo. Tan sólo.

 

c.
Despojarse así, sin más, del calzado. Olvidarlo en el asiento trasero. Caer desde el trapecio hacia una red de agujeros. Tal es la confianza de este lado. Desplomarse.

 

a.
Y de ahí nada hasta el detonante en la memoria. Sí. Hacia allá vamos. Ahora.

 

b.
Pues la reputación nos antecede. Señuelo en la frente de cada uno. De nosotros.

 

Cauda:
Largo y corpóreo historial para los pies. Sobre de él,
tras-ta-bil-lar.

 

c.
Esto no es el vacío

ni el desierto

ni el mar. Esto es un automóvil.

 

a.
Y descender como Orfeo al hospicio donde los muertos bailan:
sombras proyectadas contra un muro. (¿O un espejo?)

 

b.
O una mazmorra.

 

c.
O el vacío, el desierto, el mar.

 

a.
Se habló de un método. La progresión de los eventos. La delicadeza y susceptibilidad de los sentidos.

Contorsiones de la lengua entre lo dulce y lo salado.

 

b.
De una ducha. Pues
no me gusta que los cuerpos huelan a alguien más.

Alguien, algunos, otros.

c.
Y de eso está compuesto el mundo. Por ello
mejor yacer y disfrutar el espectáculo de cómo se van dando las cosas
Y en ese orden de ideas,
quienes ahí habitamos somos (serenos por siempre)
intrínsecamente desordenados.

 

a.
Lo imperioso del azar. La celeridad se palpa en las mejillas.
Al abordar un tema: Manoseado por Whitman: Arañado por Ginsberg:

«los cuerpos trémulos, desnudos y en candado, ardientes caderas y nalgas atornilladas unas a otras»

 

b.
«y ojos, ojos que encantan, abiertos a miradas y abandono»

Todo esfuerzo será recompensado.

 

c.
«y gemidos de movimiento, voces, manos en el aire, manos entre muslos,
manos en humedades en caderas ablandadas, contracción palpitante de los vientres»

 

a.
Aunque el sueño, pendiente de la nuca de Orfeo, aniquile la vehemencia de los «machos alfa».

 

b.
Pues la duda. Variación entre el deseo y la plenitud. La saciedad. ¿Qué fue primero?
Por favor no te comportes como un bulto inerte.

 

c.
¿Cómo no hacerlo hacia el doblez de la semana? Alfombra a los pies de la desidia. Sumisión y obediencia. Languidez. Rebelarse a los apuntes del pequeño dictador entre las sábanas.

 

a.
Pero el tiempo en su insistente finitud.
¿Y realmente queremos renovar la habitación? Estas presencias. Ángulos en movimiento. ¿Sí?

 

b.
Este yacer en las afueras de uno mismo.

 

c.
Y los rescoldos sobre el piso. A un lado la ropa. Las superficies del mobiliario inamovible.

a.
Yo bajé a los infiernos para
ver mejor las estrellas.
Brillan con mayor intensidad desde lo oscuro.

 

b.
Estrellas rosadas. Y en azul pastel. El friso de los muros transparentes.

Raúl Zurita lo dijo:
Mi mejilla es el cielo estrellado.

 

c.
Cresta ilíaca y baja espalda. Nortes.
Sin mayor brújula para signar el rumbo.

 

a.
¿Y qué mejor que la salida?

 

b.
Al día que se desploma testarudo en las afueras. Las afueras.

 

c.
Donde yo no soy ninguno de ustedes. Ni de los otros.
No soy de ustedes.

 

a.
Pero entonces, ¿qué sigue?

 

b.
Ángulos en torno al punto de fuga.

Premura para lengua batiente.
La palabra allá. Aquel entonces.
c.
Líneas que yacemos paralelas en pos de la erección del lenguaje.

 

a.
Los caracteres de la noche. No la anterior sino la presente.
Una habitación es siempre una página en blanco.

 

b.
Líneas que chorrean sin asideros por muslos, talones, empeine
hasta el concreto de los suelos.

 

c.
El horizonte.

 

a.
Acaso la salida sea gloriosa justo cuando el sol desploma y estalla voluntades. De entre todos los olores, vicio.

 

b.
Próspera la noche apenas adherida en el olfato. De entre todas las virtudes, sea nuestra la salida.

 

c.
El sol.
La salida
es la nuestra l

 

 

 
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